CUERPO, CONSCIENCIA, CORAZÓN - CAMINOS HACIA EL SER

Silvia Machal

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danza consciente y meditativa

La Danza consciente y meditativa es una meditación en movimiento. Los movimientos son relajados, lentos y realizados en conciencia plena, con los ojos cerrados, con o sin música. Son guiados o libres. Poco a poco nos conectamos con ese lugar interior de donde surge la expresión auténtica, lejos de cualquier voluntad mental.

La práctica desarrolla la escucha atenta en cada instante, el placer de una expresión genuina y la alegría de la creación inmediata, individual, de a dos o en grupo.

Danza meditativa, danza terapia, danza de transformación, danza de encarnación, la danza consciente es presencia corporal y expresión del ser.

Es un arte del movimiento que reúne cuerpo y mente, permite conocernos mejor y conectar con la dimensión sagrada de la vida y con nuestra verdadera esencia.

No es necesario saber bailar o meditar para practicar la Danza consciente y meditativa.

Este trabajo está inspirado en la Danza sensible de Claire Laronde, enriquecido con los aportes de la Psicología contemplativa, de la Sofrología, y, en menor grado, de la Biodanza.

 
 

BENEFICIOS DE LA DANZA CONSCIENTE Y MEDITATIVA

El movimiento lento y relajado afina la sensibilidad y favorece una mayor estabilidad y autopercepción unitaria, una presencia ante sí y ante el entorno.

Despierta la conciencia y ayuda al autoconocimiento, favorece la serenidad y la comprensión de las vivencias emocionales.

Desarrolla la inteligencia sensorial del cuerpo, el equilibrio, la coordinación, el anclaje, la adaptabilidad y la percepción de sí mismo(a). Nos permite descubrir o explorar aquel lugar de tranquilidad y de profundidad dentro de nosotros, de donde surge toda acción alineada

La percepción del movimiento interior es apta para relajar tensiones, disminuir el estrés, acoger y transformar las emociones, aumentar la vitalidad, crear una realidad corporal más estable y un terreno psicológico más sólido.

Las zonas anquilosadas internas comienzan a existir, tal vez a moverse, las zonas oscuras se iluminan y la confianza en sí mismo(a) aumenta.

También se amplía el abanico de nuestras capacidades gestuales y se acentúa la dimensión de presencia y de intensidad del gesto. Este se vuelve capaz de expresar la profundidad de nuestros estados de ánimo.

La presencia a nuestro movimiento interior genera confianza, libertad, creatividad y plenitud.

 

INFORMACIONES PRÁCTICAS

De momento no está prevista ninguna sesión de  DCM pero la incorporo  a mis talleres "Cuerpo Vivo"

 

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