February 4, 2019

Please reload

Entradas recientes

LA PAZ INTERIOR

February 4, 2019

1/1
Please reload

Entradas destacadas

Las creencias y nosotros

December 10, 2017

Nuestras creencias, conscientes o inconscientes, gobiernan nuestras vidas. A través de su filtro no sólo vemos al mundo, descartando de él, desde luego, todo lo que no corresponda a la creencia, sino que la vida nos presenta siempre más y más de lo mismo. De esta manera podremos decir que teníamos razón y que nuestra creencia era verdadera. Sin que nos demos cuenta, ya nada puede sorprendernos y nuestra existencia se vuelve monótona. Pensar, por poner un ejemplo, que todos los hombres son «así o asá», que todas las mujeres son «así o asá», va a tener como consecuencia que nos encontremos únicamente con hombres «así o asá» o con mujeres «así o asá », a lo largo de toda la vida. Esto es algo que podemos comprobar todos los días, si estamos atentos, tanto en nosotros mismos como en los demás. Llevamos a cuestas innumerables creencias, más o menos conscientes, que modelan nuestras vidas. Nuestras creencias, entre la cuales muchas son inconscientes -las más peligrosas, desde luego-, vienen de nuestra historia, del sufrimiento legado por nuestros antepasados, de nuestras heridas. Las cultivamos para protegernos y tranquilizarnos, pues provienen del miedo. No somos libres aunque lo creamos, sino que vivimos condicionados por ellas. («no soy capaz de hacer esto», «nunca se realiza uno en el trabajo», «si digo que no, no me querrán», «las parejas no duran», etc).

Por eso, antes que nada, hace falta que tomemos conciencia de nuestras creencias mirándolas de frente, observándolas; este es un paso esencial que ya nos hace avanzar mucho en el camino de Conciencia. Cada vez que nos creamos algo, que pretendamos tener razón, que nos demos cuenta de que lo que vemos, a otros no les parece tan evidente como a nosotros, preguntémosnos si lo que creemos es realmente así, si es verdad, o si es tan sólo fruto de nuestra percepción condicionada. En este sentido, el trabajo de Byron Katie, con sus diálogos socráticos, es sumamente útil y valioso. Sincerándonos con nosotros mismos, averigüemos si tal o cual cosa en la que creemos es o no una fabricación construida a partir del miedo. Observemos hasta qué punto nos mantenemos apegados a tal o cual creencia, y obtendremos informaciones acerca de la fuerza de nuestros miedos.

El ego necesita afirmarse constantemente, y una de sus maneras predilectas de hacerlo es con las creencias, pues le dan una consistencia que de por sí no tendría, le permite asentar una

 

identidad. Como se sabe frágil, buscará por todos los medios tener razón, y, en este proceso, se crearán todo tipo de conflictos, desde los más pequeños hasta los más grandes, generando sufrimiento. 

Tengamos claro, por cierto, que, estemos o no en un camino de conciencia, seguimos teniendo ego. No nos engañemos: si no estamos atentos y vigilantes, el peligro del dogmatismo o -lo que es lo mismo-, la recuperación por el ego de enseñanzas no vividas, que nos acechan siempre, se apoderarán de nosotros. Las religiones han prosperado en base a convertir en dogmas ciertas verdades espirituales, incurriendo así en abusos de poder que han llegado hasta el asesinato. Hoy en día pululan las sectas. Le proporcionan al ego, que se siente separado, la ilusión de unidad que da la pertenencia. Además esta última está condicionada a los dogmas de la secta, a sus creencias, de modo que, desde luego, estaré seguro/a de que mi secta es mejor que la tuya. O tal vez ni siquiera me dé cuenta de que estoy en una secta (« tú estás en una secta, yo no »)

En la esfera del crecimiento personal, del New Age, del Budismo, de la Psicología transpersonal, etc, proliferan las frases sabias. Celebro su existencia, las prefiero mil veces a las que incitan al odio y a la separación, claro está. Pero es pertinente preguntarnos si no son, en el fondo, también, creencias.

Para saberlo basta con hacerse la siguiente pregunta:

¿Se trata de algo puramente intelectual, que he leído o escuchado o, por el contrario, es fruto de una vivencia?

Sobre temas de crecimiento humano o de espiritualidad he oído a varios conferenciantes decir « No me crean, póngalo en práctica, experiméntenlo ». No se trata de una mera fórmula, con un vago perfume demagógico, de alguien que quisiera dejar muy claro que no pretende ser ningún gurú; no. Apunta a algo muy importante, es una invitación a la ampliación de la Conciencia a partir de la experiencia y no a partir de la mente. 

La experiencia, la práctica, la vivencia nos hacen sentir no que « creemos » en algo, sino que « sabemos » algo, y lo sabemos de modo totalmente natural, porque no procede del ego sino del Ser. Desde el corazón, y no desde la mente, podemos sentir verdaderas certezas. De eso se trata la fe, que es una suerte de confianza ampliada. Como tal, es un atributo del Ser. Todos llevamos dentro nuestro esa semilla de la fe que puede o no crecer. Crecerá si le concedemos el espacio para ello, si nos apartamos del condicionamiento educativo que hemos recibido, según el cual lo hemos de buscar todo en el exterior para ser felices. Y ¿cómo se hace esto? Pues adentrándonos en nosotros mismos para encontrar ese espacio abierto donde sólo puede morar la fe. 

Si ésta viene y va, si por momentos podemos sentir que desfallece, es porque el ego vuelve al ataque tratando de prevalecer. Es lo normal en nuestra condición de seres humanos.

Ser espiritual no es ser perfecto, tampoco consiste en aislarse del mundanal ruido alejándonos de la realidad. No se trata de hecho de « ser espirituales », puesto que ya lo somos, se trata de dejar emerger nuestra espiritualidad. « No somos seres humanos viviendo una experiencia espiritual, somos seres espirituales viviendo una experiencia humana » dijo Teilhard de Chardin

Esta frase brillante no significa que dejemos de ser humanos, sin embargo. Por ello, la autocompasión resulta fundamental. Es preciso tener en cuenta que aunque hayamos decidido sanar nuestras heridas para alcanzar la Unidad, habrá momentos en que nos sentiremos separados de los demás y/o presa de emociones incontrolables. Nadie es capaz de mantenerse en un estado permanente de paz, serenidad y amor. Tender hacia ello ya es mucho.

Es importante no olvidar que el ego es muy hábil para volver a tomar las riendas de todo. Por más « espiritual » que sea la frase « Todos somos uno », si hacemos de ella una creencia, sin intentar experimentar su verdad, seguiremos estando en el mundo del ego. La única manera de dejar de creer, y de empezar a saber es experimentar: hacer silencio y observar nuestros pensamientos y emociones con benevolencia y curiosidad. Es meditar, sentado/a o practicando la atención plena en nuestras cotidianidad. Así irá emergiendo la esencia universal que compartimos con todos. 

Desde allí y sólo desde allí, podremos saber (no creer) que « no estamos separados », que « todos somos uno ». Ese sentir, que viene del corazón, es  la base de todo Amor, de toda verdadera Espiritualidad

**Si te ha gustado este artículo, puedes inscribirte en la Newsletter para recibir los próximos y también puedes compartirlo en las redes sociales. Pincha aquí para las actividades propuestas en esta web**

 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Síguenos